viernes, 25 de septiembre de 2009

Preguntas de los lectores


¿Qué opinan los testigos de Jehová sobre la pena capital?—EE. UU.

Los testigos cristianos de Jehová se adhieren a lo que las Santas Escrituras presentan como el modo en que Dios ve la pena capital. Reconocen que Jehová Dios, como el Creador del hombre, tiene el derecho absoluto de manifestar leyes que se tienen que obedecer si uno ha de continuar disfrutando de la vida. Por lo tanto, cuando Dios determina que ciertas personas merecen la pena de muerte debido a su práctica persistente de pecado, él correctamente puede quitarles la vida. Dos ejemplos notables de casos en que Dios ejecutó la pena capital son la destrucción de la humanidad desobediente en el Diluvio y la destrucción posterior de Sodoma y Gomorra.—2 Ped. 2:5, 6.
Como Legislador, Juez y Soberano Supremo, Jehová Dios también puede delegar a otros la autoridad para ejecutar a los quebrantadores de la ley. Después del diluvio del día de Noé, por ejemplo, autorizó a los humanos para administrar la pena capital por asesinato deliberado. Leemos: “Cualquiera que derrame la sangre del hombre, por el hombre será derramada su propia sangre, porque a la imagen de Dios hizo él al hombre.” (Gén. 9:6) La autoridad humana, al ejecutar al asesino, estaría sirviendo de “ministro de Dios, vengador para expresar ira sobre el que practica lo que es malo.”—Rom. 13:4.
Por supuesto, puede que algunas personas pongan en tela de juicio el que las autoridades humanas puedan ejecutar correctamente a individuos por hechos que la Palabra de Dios no designa como ofensas capitales. En cuanto a eso los gobiernos tendrán que cargar con la responsabilidad ante Dios. Pero no hay base bíblica para decir que los gobiernos son condenados por prescribir la pena de muerte para los asesinos. El punto de vista de Dios es que la persona que deliberadamente le quita la vida a otra persona pierde el derecho a su propia vida. Sin embargo, hoy muchos gobiernos están abandonando el modo en que Dios ve la pena capital, lo cual, sin duda está contribuyendo al crimen y violencia en aumento.

● ¿Debe esperarse que el cristiano pague impuestos a un gobierno que participa en prácticas que son contrarias a sus creencias?—EE. UU.

La Biblia muestra definitivamente que es correcto que los cristianos paguen impuestos. Cuando se le preguntó si era lícito pagar la capitación a César o no, Jesucristo contestó: “Por lo tanto, paguen de vuelta a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios.” (Mat. 22:17, 21) El apóstol Pablo, al considerar la sumisión a las autoridades gubernamentales, escribió: “Hay . . . razón apremiante para que ustedes estén en sujeción, no solo por causa de esa ira [dirigida contra las personas desaforadas], sino también por causa de la conciencia de ustedes. Pues por eso es que ustedes también pagan impuestos; porque ellos son siervos públicos de Dios que sirven constantemente según este mismo propósito. Rindan a todos lo que les es debido, al que pide impuesto, el impuesto.”—Rom. 13:5-7.
Ni en las palabras de Jesús ni en las del apóstol Pablo hay siquiera una insinuación de que el siervo de Dios tiene responsabilidad alguna respecto al uso que hacen las autoridades gubernamentales del dinero de los impuestos. La situación se compara al pago que uno hace a un electricista, plomero u otro obrero por servicios que rindan.
Las autoridades gubernamentales son “siervos públicos de Dios” en el sentido de que los cristianos se benefician de sus servicios, incluyendo el manejo de la correspondencia, la protección contra incendios, abastecimiento de agua, educación, el transporte público, la construcción y el mantenimiento de caminos y carreteras así como la protección de agencias que hacen cumplir la ley y los sistemas judiciales. Aun cuando los gobiernos participan en prácticas que son contrarias a las creencias del cristiano, él todavía se beneficia de estos servicios.
También, como indicó Jesús, el dinero pertenece a “César.” Esto se debe a que la autoridad gubernamental emite el dinero y le asigna un valor particular. Por eso cuando el gobierno requiere que se le devuelva parte del dinero por servicios que rinde, el cristiano está obligado a hacerlo.
Los gobiernos que abusan de su autoridad tendrán que dar cuenta a Dios.—Rom. 12:19.